En la II Semana de la Inteligencia Artificial de la Universidad Alberto Hurtado, Jeanne Lafortune planteó que la IA no debiera generar desempleo agregado y que parece, hasta ahora en los estudios disponibles, beneficiar especialmente a los trabajadores con menor productividad.
Los efectos de la inteligencia artificial en el empleo, las diferencias de productividad entre trabajadores y las nuevas formas de incorporar esta tecnología al mundo laboral fueron algunos de los temas que abordó Jeanne Lafortune, directora del Núcleo Milenio sobre la Evolución del Trabajo (M-NEW), en la conferencia “La IA y el mundo laboral”, realizada en la Universidad Alberto Hurtado (UAH).
La economista, profesora del Instituto de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y codirectora científica de J-PAL para América Latina y el Caribe, planteó que el impacto de la IA no se traduciría en una pérdida neta de empleos. “La IA, como todas las revoluciones tecnológicas anteriores, no debiera generar desempleo agregado, pero sí perdedores y ganadores”, señaló.
Durante la conferencia, la directora del núcleo también planteó que la inteligencia artificial podría beneficiar especialmente a trabajadores con menor preparación o productividad. Según explicó, en aquellas tareas donde esta tecnología resulta particularmente útil, quienes tienen mayores dificultades para realizarlas podrían experimentar mejoras más significativas en su desempeño.
Otra de las particularidades que destacó Lafortune fue que la inteligencia artificial puede ser incorporada por iniciativa de los propios trabajadores, incluso sin el respaldo de sus empleadores. “Es la primera revolución industrial que se puede adoptar por los trabajadores sin que sus jefes lo quieran”, señaló. Según la directora, esta característica podría generar efectos distintos a los observados en transformaciones tecnológicas anteriores.
Puedes ver la presentación completa, en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=zvoFubD4VXA