La globalización del capital, el cambio tecnológico y la crisis de los sistemas de protección social han configurado un escenario en el que emergen nuevas formas de organización del trabajo. Estas modalidades tienden a sustituir las relaciones laborales tradicionales, históricamente mediadas por sindicatos y estructuradas a través de una clara estratificación ocupacional. El resultado es un mercado laboral más fragmentado, dinámico y, en muchos casos, menos regulado.
Estas nuevas formas organizativas surgen como respuesta a transformaciones profundas en los ámbitos tecnológico, político, económico y demográfico. Para las organizaciones, adaptarse se vuelve un imperativo estratégico: deben reconfigurar procesos, vínculos laborales y modelos de gestión en un contexto de acelerada innovación y cambios estructurales en la sociedad.
En el segundo periodo del núcleo, ponemos especial atención en la evolución de la economía “gig”, que según estimaciones del McKinsey Global Institute podría alcanzar el 25% del empleo mundial en un futuro cercano. A pesar de su expansión, todavía existe una definición insuficiente y un entendimiento parcial de este fenómeno, especialmente en mercados laborales con altos niveles de informalidad, como ocurre frecuentemente en América Latina. En este contexto, la inteligencia artificial no solo transforma ocupaciones existentes, sino que también potencia la expansión de la propia economía “gig”.
Asimismo, incorporamos el análisis de la interacción entre estas transformaciones y la economía del cuidado. La organización del trabajo remunerado debe adaptarse a las transformaciones demográficas que están redefiniendo quiénes asumen el trabajo no remunerado en el hogar y de qué manera este se reorganiza y evoluciona de forma paralela. Esta dimensión introduce una perspectiva de género central en nuestras preguntas de investigación, ya que las transformaciones del empleo formal e informal impactan de manera diferenciada a hombres y mujeres.
Mariana Bargsted lidera esta línea de investigación, asistida por los investigadores asociados Arturo Arriagada, Alexandre Janiak, Jeanne Lafortune y Francisca Gutiérrez. Apoyan también los investigadores adjuntos Jesús Yeves y Rodrigo Palomo, junto con los investigadores seniors Paola Tubaro y Vicente Gonzalez-Roma.