Raffaella Sadun, de la Escuela de Negocios de Harvard: “La adopción de la IA depende de una transformación organizacional”
Denisse Goldfarb (CEO The People Future), Gabriela Ugalde (CCU), Raffaella Sadun (Harvard Business School) y Jeanne Lafortune (Académica Instituto Economía UC y directora MNEW).
La inteligencia artificial, la adquisición de nuevas competencias, la productividad y la gestión de tecnologías en un ecosistema laboral más inclusivo fueron los ejes del conversatorio “AI and Reskilling: What firms should know about AI and their people”, organizado por la Facultad de Economía y Administración UC junto al Núcleo Milenio sobre la Evolución del Trabajo (MNEW).
El encuentro fue moderado por Jeanne Lafortune, directora de MNEW y directora de Posgrado del Instituto de Economía UC, y tuvo como expositora principal a Raffaella Sadun, profesora de la Harvard Business School. La conversación fue enriquecida por los comentarios de Gabriela Ugalde, gerente corporativa de Recursos Humanos de CCU, y de Denisse Goldfarb, profesora del MBA UC.
La tecnología no se adopta sola
Durante su presentación, Raffaella Sadun enfatizó que “la tecnología crea oportunidades, pero su adopción no es automática”, subrayando que el impacto productivo de la inteligencia artificial depende de profundas transformaciones organizacionales que involucren a todos los niveles de la empresa. Según explicó, los trabajadores deberán adaptarse a nuevos sistemas de creación de valor, un proceso que puede resultar desigual y desafiante para distintos grupos.
La académica ilustró cómo herramientas de IA generativa -como CoPilot- pueden potenciar la innovación y ampliar la difusión de ideas, siempre que estén acompañadas de cambios en la forma en que se organiza y gestiona el trabajo. En ese marco, destacó el concepto de la curva J de productividad, que describe cómo la incorporación de nuevas tecnologías suele generar caídas iniciales en productividad debido a costos de aprendizaje e implementación, antes de producir aumentos significativos en el mediano y largo plazo.
Aprender, adaptarse y rediseñar el trabajo
“La tecnología es un commodity”, señaló Sadun, afirmando que el verdadero diferencial competitivo de las organizaciones radica en su capacidad para aprender, adaptarse y rediseñar sus procesos laborales. Desde esa perspectiva, los activos intangibles -como la cultura organizacional, las habilidades y las rutinas de trabajo- son claves para capturar los beneficios de la IA.
Desde la experiencia empresarial, Gabriela Ugalde compartió el proceso de CCU en la incorporación de inteligencia artificial, destacando la relevancia estratégica de la gestión del cambio y el desarrollo de competencias internas. Por su parte, Denisse Goldfarb advirtió que muchas empresas tienden a ser conservadoras en la adopción tecnológica, por lo que resulta fundamental que profesionales y equipos asuman la gestión de la IA como un proceso propio, más allá de las definiciones corporativas.
Goldfarb subrayó que “la tecnología se presenta como una gran oportunidad para acelerar el aprendizaje, la innovación y el emprendimiento”, pero también implica riesgos que deben ser abordados responsablemente, resguardando condiciones de trabajo, pago justo y relaciones laborales. En ese sentido, todas las panelistas coincidieron en la centralidad del reskilling como reciclaje profesional continuo y en la necesidad de monitorear sistemáticamente los efectos de la IA sobre la productividad.
Una mirada comparada para el contexto chileno
Al cierre del encuentro, Jeanne Lafortune destacó que el seminario permitió comparar la implementación de la inteligencia artificial en países en desarrollo con la realidad chilena, entregando claves relevantes para anticipar la evolución del mercado laboral. “Esta comparación ayuda a entender hacia dónde se dirige el trabajo y a apoyar a los equipos de gestión de personas en una mejor planificación de sus estrategias”, señaló.
La actividad se enmarca en la misión del MNEW de generar evidencia y espacios de diálogo que contribuyan a una comprensión profunda de los cambios en el mundo del trabajo, promoviendo transiciones tecnológicas más productivas, inclusivas y sostenibles para Chile.